Cuando empezamos a escribir no nos paramos a pensar en quién narra nuestra historia, tomamos la decisión de una forma natural. Esto no está mal, ya que seguramente estemos eligiendo el tipo de narrador que nos hemos acostumbrado a leer en nuestras historias favoritas y, por tanto, no se alejará mucho de lo que esperábamos conseguir.

Pero cuando tienes un poquito más de experiencia, sobre todo si te mueves entre comunidades literarias y oyes que otras personas usan distintos narradores, te empiezas a dar cuenta de que hay vida más allá de tu narrador.

El siguiente paso suele ser elegir en función de nuestros gustos. Cuál te suena más natural o más bonito. Aún no hemos llegado a comprender del todo la función del narrador y cómo podemos sacarle el máximo partido.

Porque sí, la elección del narrador va más allá de que nos guste como suena. Cada tipo de narrador transmite de una forma muy diferente.

En este post no vamos a centrarnos en cuales son los tipos de narrador (aunque lo mencionaremos brevemente). Es fácil encontrar una defición en cualquier lugar, aunque personalmente discrepo con la descripción que se le da al narrador en segunda persona, así que te contaré las dos versiones: la popular y la mía. Para que tú puedas conocer y elegir siempre que necesites.

En este post nos vamos a centrar en cómo elegir el narrador más adecuado para nuestra historia y, para ello, tenemos un breve test que te ayudará a descubrirlo (Ojo, que el test no te obliga a nada, luego puedes hacer lo que tú quieras, ¡faltaría más!).

Tipos de narrador:

Seguro que lo has leído mil veces. Y, si no es así, prepárate para leerlo un millón, ya que este tema es uno de los pilares básicos de nuestra historia. Estos narradores los puedes encontrar con diversos nombres, pero da igual cómo se llamen, lo importante es que tengas claro cómo funciona cada uno.

Narradores en primera persona:

Están, como su propio nombre indica, en primera persona. Es decir, el narrador nos cuenta personalmente la historia en la que ha participado de una u otra forma.

La información que recibimos se limita a lo que ese personaje pueda conocer y nunca podremos contar nada que nuestro narrador no haya presenciado o le hayan contado.

Dependiendo de lo metido que esté el personaje en la historia, puede tratarse de:

Narrador protagonista: cuenta su propia historia. Ej: La divina Comedia de Dante Alighieri

A la mitad del viaje de nuestra vida, me encontré en una selva oscura por haberme apartado del camino recto.

¡Ah! Cyán penoso me sería decir lo salvaje, áspera y espesa que era esta selva, cuyo recuerdo renueva mi temor; temor tan triste, que la muerte no lo es tanto. Pero antes de hablar del bien que allí encontré, revelaré las demás cosas que he visto.

Narrador testigo: cuenta la historia en la que otro personaje es protagonista. Ej: Ismael en Moby-Dick de Herman Melville cuenta la historia del capitán Ahab en su búsqueda obsesiva de la gran ballena blanca.

Llamadme Ismael. Hace unos años —no importa cuánto exactamente—, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo.

Se parecen mucho y, con un solo párrafo es difícil de determinar si estamos ante un protagonista o un testigo, es algo que descubriremos con la historia.

Un narrador en primera persona nos cuenta lo que piensa, lo que siente y lo que presencia, por lo que es imposible engañar al lector sin engañar al personaje también. Por ejemplo, Sherlock Holmes va siempre un paso por delante del lector porque no sabemos lo que piensa, quien nos cuenta la historia es el doctor Watson, que, igual que nosotros, va un poco perdido en las deducciones. Si Holmes contara su propia historia, leeríamos todas sus deducciones y, por tanto, habría poca sorpresa al final del caso.

Narrador en segunda persona:

Aquí es donde no estoy de acuerdo con las descripciones que hay por ahí, pero bueno, yo te lo cuento como lo he aprendido.

Es un tipo de narrador que busca la complicidad  con el lector, le hace partícipe de la historia. Se dirije al lector como “tú” o algún otro apelativo similar. El protagonista puede ser cualquiera de nosotros, por tanto se usa mucho para hablar de temas universales. Pero no solo eso, también es frecuente en novelas epistolares.

Ahora mi aportación personal, puedes saltarte este párrafo si no te interesa:

Esto no es un narrador en segunda persona, solo es un narrador en primera persona que rompe la cuarta pared, pero sigue hablando de algo que le ha ocurrido o que ha presenciado, por tanto lo encajaría en las categorías anteriores. Un narrador en segunda persona es aquel que te convierte a ti en protagonista del libro. Es mucho menos frecuente porque es muy raro tanto de escribir como de leer. La sensación es extraña y la dificultad es alta. No suele usarse en textos largos ya que requiere de un alto nivel de atención del lector y eso puede resultar agotador.

Ej: Diario de invierno de Paul Auster.

Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro.

Narrador en tercera persona:

Es el más utilizado en casi todos los géneros ya que es cómodo, sencillo y a todos nos resulta familiar. En función de lo mucho o poco que conozca de la historia, puede tratarse de:

Narrador omnisciente:

Lo sabe todo. Conoce lo que ha pasado, lo que está pasando y lo que pasará. Sabe lo que piensan y sienten todos los personajes. No tiene límites.

Narrador equisciente o acompañante:

Está un poco más limitado que el omnisciente. Sus conocimientos se limitan a un solo personaje y solo se mueve por donde este vaya. Tampoco puede conocer sentimientos o pensamientos de otros personajes.

Narrador cámara:

Describe lo que percibe. Aquello que ve, oye, huele, saborea y siente, pero no puede meterse en la cabeza de los personajes ni conocer sus sentimientos.

¿Qué narrador elegir?

La primera pregunta que debes hacerte es:

 

¿Escribo sobre personajes o sobre sucesos?

Si escribes sobre personajes lo más importante de tu historia es la evolución de estos. Aprenden, evolucionan, cambian… Podría ocurrir en otro lugar y en otro tiempo, pero no podría ocurrirle a otro personaje porque es precisamente por ser quien es que la historia trasncurre de esa manera.

En novela romántica es normal que se traten historias de personajes, pero también en el thriller y en el terror.

Si es tu caso, puede que te venga bien un narrador en primera persona.

Si escribes sobre sucesos, los peronajes son meros actores al servicio de tu trama. Lo importante es lo que ocurre y cómo afecta esto al mundo. Cómo se sientan quienes se ven involucrados en ello es secundario. Esto no significa que tus personajes puedan ser planos o irrelevantes, solo que sus sentimientos pasan a  un segundo lugar en pro de la trama.

En fantasía o ciencia ficción es habitual encontrar este caso.

Si es tu caso, puede que te venga bien un narrador en tercera persona.

¿Quiero ocultarle información a mi lector?

Si has elegido un narrador en primera persona, esta es la siguiente pregunta que tienes que hacerte para determinar aún más qué tipo de narrador necesitas. Veamos las opciones.

¿Necesito contar algo que mis personajes no vayan a presenciar?

Si has elegido un narrador en tercera persona, esta es la siguiente pregunta que tienes que hacerte para determinar aún más qué tipo de narrador necesitas. Veamos las opciones.

No necesitas ocultarle información sobre tu protagonista, ya que él o ella también se ven inmiscuidos en la trama a su pesar y la van descubriendo a la vez que el lector. 

Lo que necesitas es un narrador protagonista.

Tu protagonista sabe algo que no quieres que el lector conozca todavía. En ese caso, cede el testigo y deja que sea otro quien cuente la historia.

Lo que necesitas es un narrador testigo.

¿Necesito contar algo que mis personajes no vayan a presenciar?

Si has elegido un narrador en tercera persona, esta es la siguiente pregunta que tienes que hacerte para determinar aún más qué tipo de narrador necesitas. Veamos las opciones.

Prefieres que el lector sea uno y más y lo descubra todo junto a tus personajes.

Lo que necesitas es un narrador acompañante o cámara.

Sí, tu mundo es demasiado complejo o hay algo que el lector debe saber y que tu personaje no puede contar ni le pueden contar durante la trama.

Lo que necesitas es un narrador omnisciente.

Estas son unas pautas muy sencillas para ayudarte a elegir. Ten en cuenta que para elegir al narrador de la forma tradicional hay que tener en cuenta la distancia emocional y el tamaño del encuadre de lo que queremos contar. Pero hasta que domines a la perfección esos temas, esperamos que este pequeño test te sea de ayuda.

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