Los diálogos son el talón de Aquiles de gran parte de quienes empezamos a escribir. Es normal, no es algo que se estudie en el colegio, así que lo hacemos como buenamente pensamos que debe de ser. Y nos equivocamos.

En realidad, son cuatro normas tontas que no tienen mucha complicación y, una vez se aprenden, es difícil volver a tener dudas al respecto. ¿Les echamos un ojo?

¿Qué símbolo usar?

Aquí tenemos varias opciones con sus ventajas y sus desventajas. Algunos, cada vez más, se están acostumbrando a la lectura de novelas anglosajonas y, por eso, empieza a ser frecuente ver los diálogos precedidos de las comillas inglesas (» «). Aunque, en realidad, en el mundo hispanohablante tenemos signos propios y en este artículo nos vamos a centrar en ellos.

Su declive puede deverse a que, con la globalización, nos hemos acostumbrado a usar programas de ordenador (Word, Google Drive…) que no incluyen símbolos propios del castellano entre las opciones rápidas. No obstante, están ahí y la gran mayoría de la literatura en castellano sigue usando esos signos.

Vamos a ver cuáles son.

Raya de diálogo: 

La que vamos a usar más a menudo. Se usa en cualquier diálogo, ya sea en el presente o en el pasado de la historia.

Aunque no está disponible directamente en el teclado del ordenador, podemos encontrarla en el apartado «Insertar símbolo» del Word como «guion largo» o «em dash».

Existe un atajo de teclado que puedes usar que consiste en pulsar de forma simultánea las teclas «ctrl», «alt» y «-» del teclado numérico. Aunque este truco no te servirá si tienes un portátil o un teclado sin el bloque numérico.

Comillas latinas, españolas, bajas o angulares: « »

Si la raya de diálogo te sonaba poco, seguro que no conocías a estas. Cada pareja es un símbolo y puede encontrarse también en la pestaña de insertar símbolos de Word, no sirve con poner repetidos los signos de mayor (>>) o menor (<<).

Estas comillas se utilizan para representar los pensamientos del personaje de forma directa, es decir, cuando se transcriben literalmente las palabras que pasan por su mente.

Distinguimos entre comilla de apertura («) y de cierre (»), aunque, a diferencia de la raya de diálogo, ambas son inseparables (salvo una excepción que comentaremos en la sección de puntuación de los diálogos).

Comillas inglesas o altas: » «

Aunque su uso es un poco más libre en formato digital, en literatura estas comillas quedan relegadas a un papel secundario. Se utilizan para denotar ironía o para entrecomillar algo que forma parte de un bloque ya entrecomillado (por ejemplo, una cita).

Ambos tipos de comillas pueden ser usadas cuando se menciona un diálogo del pasado en el que solo hay una intervención. Ej.:

Pensé en aquella tarde de hace quince años cuando al decirle a mi madre que quería dejar los estudios y casarme con Antonio, ella me miró y dijo «No seas tonta». Qué distinto hubiera sido todo si hubiera aprendido antes a escuchar a mi madre.

La puntuación en los diálogos

1. Debe usarse raya de diálogo cada vez que un personaje comienza su intervención. En ningún caso se pondrá raya al final del párrafo. Y siempre terminaremos el párrafo con un punto.

—Hola.

—Hola—.

2. Habrá una segunda raya en el caso de que a continuación intervenga el narrador. Esta irá siempre separada por un espacio del diálogo del personaje y unido al inciso del narrador.

En el caso de que la intervención del narrador comience con un verbo del habla (dijo, preguntó, exclamó, murmuró…) no se colocará signo de puntuación entre las intervenciones y el verbo irá en minúscula.

—Hola —dijo Helena.

En el caso de que la intervención del narrador no comience con un verbo del habla, se colocará el signo de puntuación antes de la segunda raya de diálogo.

—Hola. —Su sonrisa temblorosa denotaba su nerviosismo.

3. En el caso de que intervenga un segundo personaje, este lo hará en otra línea e irá precedido de su propia raya.

—Hola —dijo Helena.

—Hola. —La sonrisa temblorosa de Susana denotaba su nerviosismo.

4. En cambio, seguiremos en la misma línea, si, tras la intervención del narrador, continúa hablando el mismo personaje. En este caso, una nueva raya de diálogo irá pegada al final de la intervención del narrador. El signo que corresponda (. o ,) irá a continuación de la segunda raya de diálogo.

—Hola —dijo Helena—. ¿Cómo te encuentras?

—Hola. —La sonrisa temblorosa de Susana denotaba su nerviosismo—. Estoy… bien.

5. Cuando un personaje habla tanto que debemos separar su intervención en al menos dos párrafos, usaremos lo mencionado hasta ahora en el primero y el signo de comilla de cierre al comienzo del siguiente párrafo. Las normas de cambio de párrafo se mantendrán como en cualquier otro texto (un párrafo por tema).

—Hola. —La sonrisa temblorosa de Susana denotaba su nerviosismo—. Estoy… bien. Solo un poco mareada por… y sabes, la colisión de esta mañana. Es como si hubiera despertado después de diez años durmiento, pero en realidad he estado solo unos minutos inconsciente.

»Si tuviera tiempo, te diría que fueramos a la cantina a tomar algo, hace tanto que no tenemos tiempo la una para la otra… Echo de menos los tiempos de la academia, ¿tú no? Ay… Eso sí que fueron buenos tiempos.

Fácil, ¿verdad? Ten esta página a mano cuando escribas tu próximo diálogo y verás cómo en seguida habrás conseguido memorizarlo.

También nos gustaría escribir un artículo sobre cómo sacarle el máximo partido a los diálogos, pero no desde el punto de vista de la puntuación. Si no qué normas deben seguir para ser interesantes, creíbles y servir a la trama. Si te interesa que lo publiquemos, déjanos un comentario para que nos pongamos manos a la obra.

No dudes en compartir este artículo si te ha gustado.

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