Diciembre es el mes de los sueños por excelencia.

¿Qué niño (y adulto) no pasa diciembre soñando con las vacaciones? ¿Imaginando qué regalos le traerá el que sea su espíritu de la Navidad favorito (Papá Noel, Los Reyes Magos, el armadillo de Hánnukah…). Por eso queremos que saquéis vuestro lado más imaginativo y nos contéis un cuento.

El reto que os proponemos este mes consiste en cambiar un poco el formato al que estamos acostumbrados. Dejamos de lado el relato y nos enfrentamos al cuento.

La temática sigue siendo libre, claro está. Nadie os obliga a que el cuento sea de temática infantil. Hay cuentos para todas las edades y de todas las temáticas.

La condición está en que cumpla con las características de este formato. Os las dejamos a continuación para que no haya ninguna duda.

Características del cuento:

  • Principio y fin: si bien un relato puede ser una escena aislada dentro de una gran historia, el cuento tiene, por definición, introducción, nudo y desenlace. El final debe ser cerrado y, en muchos casos, tener una moraleja o una frase que resuma la intencionalidad del autor.
  • Ficción: aunque se base en hechos reales, el cuento abarcará siempre algo de ficción (no confundir con fantasía, eso es opcional).
  • Línea argumental única: todo gira entorno a la historia o personaje principal. No importa la vida de los personajes secundarios, estos son meros actores en el escenario del cuento. Así mismo, los sucesos girarán en torno a la línea principal. En este caso se hace más presente que nunca la teoría del rifle de Chejov (o arma de Chejov). Es decir, todo lo que aparezca debe tener relación con la trama.
  • Un único protagonista: a diferencia de la fábula, el cuento tiene un personaje protagonista en torno al cual gira la historia.
  • Narrador: puede ser omnisciente u observador.
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