Dos de los talones de Aquiles de muchos de nosotros son el título y la sinopsis. Ambos son más importante de lo que puedas creer. Piensa en ti cuando vas a una librería y te topas con libros que no conocías de antemano, ¿cómo actúas? ¿Cómo actúan tus conocidos (especialmente aquellos que se asemejen a tu lector ideal)?

Lo que hacemos una gran parte de la población es echar un vistazo a la estantería (más rápido o más calmado en función del tiempo y las ganas que tengamos de comprar). Si alguna de las portadas nos llama la atención (y ahí entra el título), cogemos el libro para echarle un vistazo más detenidamente. Si nos convence, entonces le damos la vuelta al tomo… Y ahí es donde se pierde una gran parte de los clientes.

He encontrado sinopsis malas, terribles, mediocres, pichí-pichá; pero BUENAS, muy pocas. Y no hablemos ya de espectaculares, esas son como los cometas, se ven solo una vez de tanto en tanto.

Por eso, en el artículo de este mes, vamos a intentar que tus sinopsis sean de pichí-pichá para arriba. Lo de buenas y espectaculares ya es solo cuestión de practicar mucho con estos consejos, pero, al menos, que no espanten al lector, ¿no?

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