¿Quién no se ha enfrentado a la situación de querer escribir, pero por alguna razón no empezar a hacerlo? Las razones pueden ser muchas: falta de ideas, nervios por la página en blanco o que «no nos visitan las musas». Pues bueno, aunque no las podemos obligar a venir, podemos invitarlas a que nos acompañen con un poco de cariño y algo de paciencia.  Aquí damos algunos ejemplos de cómo atraer a las musas.

Lo que ponemos a continuación, no son técnicas infalibles y puede que funcionen mejor con unas personas que con otras, pero… ¿qué perdemos por probar?

Atraer a las musas cuando aún no tienes una idea:

Te mueres de ganas de escribir, pero no se te ocurre sobre qué. La página en blanco te mira. Te intimida… 

Lo mejor que puedes hacer es perderle el respeto a esa página en blanco. Una vez hayamos escrito algunas cosas en ella, ya no tendrá el mismo efecto sobre nosotros. No tiene ni por qué ser algo bueno. Solo estamos calentando. 

Empieza por el mundo:

Empezar pensando en el mundo en el que va a transcurrir la historia nos puede llevar a una buena trama. Incluso aunque escribamos realismo. No es lo mismo una historia que transcurra en un mercado de Malasia que otra que transcurra en el ático de un lujoso hotel de Nueva York. 

Si no tienes ninguna idea, puede ser un buen ejercicio imaginar el escenario que más te motive. ¿El Himalaya? ¿Un pueblecito de Islandia? ¿Un mundo totalmente fantástico e imaginario?

Dedica un rato a describir ese mundo, cómo es su gente, su sociedad, qué problemas tiene… De ahí pueden surgir las primeras ideas para tu futura trama.

atraer a las musas desde el escenario

… O empieza por el personaje:

Puede ser que tengas claro sobre el tipo de personaje que quieres escribir. Un ladrón de guante blanco, una vieja detective a punto de retirarse, una princesa dragón…

Vamos a desarrollar al personaje un poco más. Pensemos en cómo es su vida, su trabajo, su familia, cómo fue su infancia… Cuando sepamos todo esto nos será más fácil imaginar cuáles son sus objetivos en la vida o por qué motivos lucharía. Dale a ese personaje una motivación y ya tienes una trama.

Si no tienes nada pensado:

Si no te viene ninguna idea a la cabeza y el bloqueo es total, hay muchos disparadores creativos que puedes utilizar para despertar tu mente. El propio club de escritura Cyrano lanza cada mes un reto que puedes utilizar para crear un argumento.

Cualquier excusa es buena para empezar. Fíjate en alguien que te llame la atención por la calle, pega un poco la oreja en alguna conversación del metro… También puedes leer otros relatos para inspirarte.

También puedes realizar otro tipo de actividades para entranar tu imaginación como explicábamos en este otro artículo.

Atraer a las musas cuando tienes la idea, pero te falta motivación:

Procrastinación.

Una palabra con la que cualquier escritor se siente familiarizado. ¿A que sí? Tenemos una historia empezada, pero nunca hemos estado más creativos. Tenemos cien historias nuevas en la cabeza y queremos contarlas todas… salvo la que tenemos empezada.

Si ya has experimentado esto antes, sabes tan bien como nosotras que es una mala idea. Acabas con un montón de ideas, un montón de proyectos, de personajes, de trama… Pero ningún resultado.

Mejor ponte a trabajar en esa historia. Apunta esas ideas para el futuro (cuando no necesites una excusa para no trabajar puede que te des cuenta de que no todas ellas eran tan buenas ni tan urgentes como te parecía en ese momento) y acaba lo que tienes entre manos.

Te proponemos distintas opciones. No todas funcionan para todo el mundo, pero, a lo mejor, alguna funciona para ti.

Ponte un horario que puedas cumplir:

El ritmo que llevamos hoy en día es frenético. Es difícil encontrar tiempo para escribir porque siempre va a haber algo «más importante». Puede ser una buena idea que elijas un horario que vayas a dedicar a la escritura. Sin excusas. Cómo si fuera una clase en el gimnasio o una cita con el médico. Es importante que cumplas con ese horario, porque nada, salvo tu propia voluntad, te va a obligar a cumplirlo.

Por esa misma razón, debe de ser un horario realista. Si trabajas cuarenta horas a la semana, tienes dos hijos, acudes a clases de danza y colaboras en un huerto comunitario, es difícil que puedas dedicar dos horas todos los días a la escritura. Párate a pensar cuanto tiempo puedes dedicarle de verdad y comprométete con ello (quizá te pueda ayudar hacer un poco de time blocking). Un par de horas a la semana puede parecer poco, pero irás viendo avances poco a poco que te animarán a seguir y, quién sabe, puede que en el futuro puedas encontrar algún otro hueco para la escritura.

No a la multitarea:

No puedes escribir, responder Whatsapps, actualizar Facebook, buscar libros en Amazon y charlar con tu familia mientras tienes una serie de fondo. Es decir, sí puedes, pero el resultado puede ser más bien pobre. 

Unido al consejo anterior. Intenta buscar un momento que sea solo para la escritura o, como mucho, para la documentación.

Hay gente que va más allá y directamente desconecta el móvil e internet mientras está trabajando. Nosotras no lo hacemos así, pero si a ti te funciona…

Crea ambiente:

Cuando llevas un rato escribiendo estás metido en la historia de lleno y las palabras fluyen como locas. Pero cuando lo retomas al día siguiente puede que te cueste un poco más meterte en situación. Para ello, puede ser útil crear primero un poco de ambiente que te vaya preparando para la tarea.

Puedes dedicar unos minutos antes de empezar a leer algo relacionado con tu trama. Así, además de documentarte, puedes coger ideas y poner en tu cabeza el chip adecuado, con lo que podrás recuperar el tono de la narración más rápidamente.

Otra opción recomendadísima para atraer a las musas (aunque no es para todo el mundo) es ponerte música mientras trabajas. Pero no nos referimos a que te pongas a escuchar a Taylor Swift a todo volumen. Mejor si se trata de música ambiente. Si estás escribiendo fantasía clásica, quizá te ayude algo de música celta o medieval. Si estás escribiendo una novela negra, quizá el jazz te marque un buen ritmo. No solo te ayudará a mentalizarte, sino que el ritmo te mantendrá la mente activa. Como consejo adicional, es mejor si la música no tiene letra o, si la tiene, que esté en un idioma que no entiendas. Así evitas distracciones.

Pero ¿y si eres de esas personas que necesitan silencio para escribir? Bueno, aún así te puedes beneficiar de la magia de la música. Puedes crearte tu pequeño ritual a la hora de iniciar tu sesión de escritura. Ponte esa canción, cierra los ojos y simplemente piensa en la música o en tu historia hasta que sientas ese empuje que te da la mente cuando por fin está preparada para meterse en faena.

Pruébalo, es mágico.

atraer a las musas con música

¿Y tú? ¿Sigues algún ritual de escritura o tienes algún otro consejo sobre cómo atraer a las musas? Escríbenos un comentario y cuéntanoslo. Nos encantará leerte.

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